Países Bajos arrebata una victoria de último minuto a Uzbekistán (2:1)
El partido entre Países Bajos y Uzbekistán terminó con drama: Cody Gakpo anotó un doblete desde dos penaltis, el segundo de los cuales fue convertido en el minuto 90+8. Uzbekistán logró igualar en la segunda mitad, pero no pudo mantener el empate.
Drama en Nueva York: cómo Países Bajos le arrebató la victoria a Uzbekistán en el minuto 90+8
Evento principal
El estadio Icahn de Nueva York fue testigo de uno de los partidos amistosos más dramáticos en la historia del fútbol internacional. El 8 de junio de 2026, Países Bajos disputó su último ensayo antes del Mundial contra los debutantes del torneo, Uzbekistán. Lo que se suponía que sería un trámite para la Oranje se convirtió en un verdadero thriller, con una tarjeta roja, un gol en el último suspiro y dos penaltis convertidos por el mismo jugador bajo una presión increíble.
La primera mitad comenzó con un dominio total de los gigantes europeos. Países Bajos, octavo en el ranking FIFA, desmanteló metódicamente la defensa del equipo clasificado en el puesto 50 desde los primeros minutos. Al principio, Donyell Malen falló desde una posición inmejorable, enviando el balón por encima del larguero desde pocos metros. Pero en el minuto 32, la presión dio sus frutos: Jakhongir Urozov cometió una falta imprudente sobre Crysencio Summerville en su propia área, y la árbitra Alyssa Pennington señaló el punto de penalti sin dudar.
Cody Gakpo, para quien este partido fue un hito (su 50.ª aparición con la selección nacional), se adelantó y golpeó el balón con su pie izquierdo hacia la esquina inferior izquierda. El portero Utkir Yusupov adivinó la dirección e incluso la tocó, pero la potencia del disparo fue suficiente para enviarla a la red. Fue el vigésimo gol del delantero del Liverpool de 25 años con la camiseta de la selección nacional, un logro significativo en una noche de hito.
La segunda mitad comenzó con la presión continua sobre la portería de Uzbekistán. Virgil van Dijk cabeceó peligrosamente desde un córner: el balón pasó a centímetros del poste. Luego, Brian Brobbey encontró la red, pero la celebración neerlandesa se vio truncada por la bandera del asistente por un fuera de juego marginal. Parecía que el ganador estaba decidido y solo quedaba esperar el pitido final.
Pero el fútbol es impredecible, y en el minuto 87, un incidente dio un vuelco al partido. El suplente Gus Til, al intentar cortar un ataque de Uzbekistán, tocó el balón con la mano en el borde del área. La árbitra Pennington, tras una larga consulta con el VAR, tomó una decisión controvertida: tarjeta roja directa y tiro libre, no penalti, ya que la árbitra consideró que la infracción comenzó fuera del área. Países Bajos se quedó con diez hombres, y eso afectó inmediatamente al juego.
Uzbekistán, sintiendo la debilidad de su oponente, lo lanzó todo hacia adelante. Y en el segundo minuto del tiempo añadido (90+2), ocurrió lo impensable, silenciando a los 17.500 espectadores. Un error defensivo neerlandés permitió que el balón cayera al veterano de 34 años Igor Sergeev, quien lo empujó con calma ante Mark Flekken. El marcador era 1-1, y parecía inevitable un empate histórico para los debutantes asiáticos.
Sin embargo, con el cronómetro en el minuto 90+7, llegó otro giro. Desde un saque de esquina, Jan Paul van Hecke fue derribado en el área: el defensa uzbeko Abdukodir Khusanov tiró de la camiseta de su oponente. La árbitra señaló el punto de penalti de nuevo. Todo el estadio contuvo la respiración.
Cody Gakpo tomó el balón una vez más. La presión psicológica era inmensa: ya había marcado un penalti, pero este segundo, en el minuto 90+8, con el marcador 1-1 y el riesgo de que fallar le costara la victoria a su equipo, era una prueba de los nervios más firmes. Gakpo corrió y volvió a disparar a la misma esquina izquierda, enviando a Yusupov en la dirección equivocada. 2-1: Países Bajos arrebató la victoria en el último suspiro.
Detalles y estadísticas
Los números de este partido muestran claramente lo unilateral que fue el dominio de la Oranje y lo ineficientemente que lo convirtieron. Países Bajos controló el 69% de la posesión, mientras que Uzbekistán tuvo solo el 31%. Los goles esperados (xG) de los neerlandeses alcanzaron unos astronómicos 4.62, lo que significa que con una definición normal deberían haber marcado al menos cuatro o cinco goles. El xG de Uzbekistán fue de solo 0.85.
Las estadísticas individuales de Cody Gakpo en este partido y en general esta temporada merecen una atención especial. Dos penaltis convertidos bajo presión en su partido número 50 con la selección nacional es un momento que pasará a la historia del fútbol neerlandés. Gakpo tiene ahora 21 goles con la selección nacional (incluyendo el gol contra Uzbekistán; algunas fuentes lo consideran su vigésimo, pero la tendencia general es clara: está entrando en la lista de máximos goleadores de la historia de la Oranje).
Las cifras de posesión y goles esperados de la selección neerlandesa en amistosos previos a grandes torneos son tradicionalmente altas, pero la eficiencia a menudo les falla. En este partido, Países Bajos realizó 23 disparos, 9 a puerta. Uzbekistán, por el contrario, solo tuvo 4 disparos, con solo 1 a puerta, pero ese disparo fue gol.
Cabe destacar que el partido fue arbitrado por una mujer, Alyssa Pennington, lo que generó interés adicional y discusión mediática. Su decisión de expulsar a Gus Til por mano en el borde del área, así como los dos penaltis señalados, fueron objeto de debate tras el partido. Sin embargo, las repeticiones en video confirmaron que ambas faltas en el área de Uzbekistán fueron claras, y la tarjeta roja de Til estaba en línea con el espíritu del reglamento: el jugador interrumpió deliberadamente un ataque peligroso con la mano.
También debemos mencionar el partido adicional a puerta cerrada que los equipos jugaron después del partido principal. Consistió en dos tiempos de 30 minutos y terminó con una victoria de Uzbekistán por 2-1, con goles de Azizbek Amonov y Avazbek Ulmasaliev. Esta victoria, aunque en un partido no oficial, proporcionó un consuelo moral para el equipo asiático, demostrando que pueden competir en igualdad de condiciones con un oponente de primer nivel cuando ese oponente no está a pleno rendimiento.
Contexto e importancia
Este amistoso fue la prueba final para ambos equipos antes del Mundial de 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. Para Países Bajos, el partido tenía un significado especial: una semana antes, la Oranje había perdido inesperadamente contra Argelia, y esa derrota había sacudido la confianza del equipo de cara al torneo. La victoria de último minuto, por controvertida y reñida que fuera, pretendía restaurar la estabilidad psicológica del equipo de Ronald Koeman.
Países Bajos fue encuadrado en el Grupo G del Mundial, donde se enfrentará a Japón, Túnez y Suecia. Este está lejos de ser el grupo más difícil: Suecia y Japón son equipos sólidos de nivel medio, mientras que Túnez representa al fútbol africano, que tradicionalmente es impredecible. Sin embargo, los problemas evidenciados en el partido contra Uzbekistán deberían preocupar al cuerpo técnico. La incapacidad de convertir ocasiones a pesar del control total del balón y la vulnerabilidad defensiva cuando se juega con diez hombres son señales preocupantes de cara a enfrentamientos con oponentes más experimentados.
Para Uzbekistán, este partido fue un evento histórico independientemente del resultado. El equipo se clasificó para el Mundial por primera vez en su historia, y el amistoso contra uno de los equipos más fuertes de Europa fue una experiencia invaluable. En la fase de grupos, Uzbekistán se enfrentará a rivales formidables: Portugal, Colombia y la República Democrática del Congo. El partido contra Países Bajos demostró que Uzbekistán puede recibir golpes y castigar a los favoritos por el más mínimo error: el gol de Sergeev en el minuto 90+2 y la defensa increíblemente resistente durante la mayor parte del partido son una prueba.
El impacto psicológico de este partido para Uzbekistán no se puede subestimar. A pesar de ser superado en calidad y posesión, el equipo no solo mantuvo la cabeza alta, sino que también logró asegurar un empate, perdiéndolo solo al final debido a un penalti controvertido. Para un debutante en el Mundial, una actuación así contra un oponente de primer nivel es la mejor cura para los nervios previos al torneo. Si Uzbekistán juega con el mismo compromiso contra Portugal y Colombia, bien podría dar una sorpresa y sumar puntos.
Próximos pasos / Avance del próximo partido
Para ambos equipos, se acerca el momento más crucial: el inicio del Mundial de 2026. Solo quedan días para el primer partido, y cada equipo se dirigirá a sus campos de entrenamiento para los preparativos finales.
Países Bajos comenzará su andadura en el torneo el 16 de junio de 2026 contra Japón. Este partido será clave para determinar al líder del Grupo G: una victoria sobre el equipo asiático permitiría a la Oranje sentar las bases para encabezar el grupo. Luego, el 21 de junio, Países Bajos se enfrentará a Túnez, y el 25 de junio, a Suecia. La tarea principal de Ronald Koeman es mejorar la definición: un xG de 4.62 contra Uzbekistán con solo dos goles de penalti es una señal preocupante que debe corregirse antes de que comience el torneo.
Uzbekistán, por su parte, se enfrenta a una prueba aún más dura. El 18 de junio, el equipo de Asia Central saltará al campo contra Colombia, una de las potencias futbolísticas de Sudamérica. Luego, el 22 de junio, se enfrentará a Portugal, uno de los favoritos del torneo, y el 26 de junio, a la RD Congo, que probablemente será decisivo en la lucha por el tercer puesto y una posible plaza en la fase eliminatoria. Para Uzbekistán, simplemente llegar al Mundial ya es histórico, pero el equipo no solo pretende hacer bulto, sino jugar un fútbol significativo que pueda sorprender al mundo.
Cabe destacar que, inmediatamente después del amistoso oficial, los equipos jugaron otro partido a puerta cerrada, consistente en dos tiempos de 30 minutos, en el que Uzbekistán se tomó la revancha con una victoria por 2-1. Aunque este partido fue puramente de entrenamiento y probablemente involucró a equipos suplentes, demostró que el enfrentamiento fue más que parejo y que el equipo de Koeman tiene problemas con la profundidad de la plantilla y la concentración en los minutos finales. Este partido adicional puede haber dado al cuerpo técnico más motivos de reflexión que el partido principal.
Pronóstico editorial
Aunque el partido ya terminó, sus lecciones para Países Bajos de cara al Mundial no se pueden subestimar. Si la Oranje pretende luchar por avanzar en el grupo y posiblemente llegar más lejos en la fase eliminatoria, debe mejorar drásticamente su definición. El 69% de posesión y un xG de 4.62 son estadísticas de un equipo dominante, pero dos goles de penalti contra el modesto Uzbekistán no es el tipo de resultado que inspira confianza antes de los partidos contra Suecia o Colombia si avanzan del grupo.
El principal punto positivo para Países Bajos es la presencia de Cody Gakpo, quien demostró que puede asumir la responsabilidad en momentos decisivos. Dos penaltis convertidos con frialdad bajo presión en el minuto 90+8 es una señal de cualidades de liderazgo que son tan necesarias para el equipo en ausencia de estrellas lesionadas o retiradas. Gakpo probablemente será el lanzador principal de penaltis del equipo en el torneo, y su resiliencia psicológica es una gran ventaja.
Sin embargo, la tarjeta roja de Gus Til y el consiguiente desorden defensivo deberían alarmar a Koeman. Jugar con inferioridad numérica es una realidad inevitable en los torneos, especialmente cuando los árbitros se vuelven más estrictos y el VAR detecta cada infracción. Países Bajos necesita practicar jugar con diez hombres para evitar repetir el escenario contra Uzbekistán, donde 10 minutos con un hombre menos casi les cuesta la victoria.
Para Uzbekistán, este partido fue, por el contrario, un triunfo de carácter. Un equipo considerado un claro desvalido que ni siquiera podía mantener la posesión de manera regular logró crear ocasiones y marcar un gol de consuelo, y luego incluso ganó el segundo partido no oficial. La predicción para Uzbekistán en el Mundial es una lucha por el tercer puesto del grupo y, posiblemente, una victoria histórica sobre la RD Congo. Con el mismo compromiso mostrado en Nueva York, Uzbekistán puede dejar el torneo con la cabeza bien alta y, a largo plazo, sentar las bases para el desarrollo del fútbol en el país durante los próximos años.
En resumen: Países Bajos ganó la batalla, pero puede haber perdido en términos de confianza psicológica. Uzbekistán perdió el partido, pero ganó respeto y experiencia invaluable. Los cuerpos técnicos sacarán sus principales conclusiones en los próximos días, cuando anuncien sus alineaciones titulares para la primera ronda del Mundial. Una cosa está clara: el fútbol en este torneo será impredecible, y se deben esperar sorpresas de aquellos de los que no se esperan, como la selección de Uzbekistán en Nueva York.
— Editorial Team