# El regreso prematuro de Isak no logra encender al Liverpool en su eliminación de la Champions League
El camino del Liverpool en la Champions League terminó de forma decepcionante en Anfield, no porque fueran superados durante 90 minutos, sino porque la apuesta de Arne Slot por Alexander Isak salió rematadamente mal. El delantero sueco, que regresaba de una lesión de tobillo que lo había dejado fuera desde diciembre, solo tuvo cinco contactos con el balón en un cameo olvidable en la primera parte antes de ser sustituido en el descanso.
A pesar de generar ocasiones —especialmente tras la entrada de Cody Gakpo y dejar a Mohamed Salah al frente del ataque—, los Reds no pudieron romper la defensa del PSG. El gol de Ousmane Dembélé en el minuto 72 selló una derrota global de 4-0, acabando con cualquier esperanza de plata europea y aumentando aún más la presión sobre el Liverpool para asegurar un puesto en el top-4 de la Premier League.
Una apuesta arriesgada que no dio frutos
Slot admitió antes del partido que Isak solo estaba apto para 45 minutos —una clara señal de que el delantero no estaba listo para competir—. Aun así, lo alineó por delante de Gakpo, que había estado rindiendo bien en los últimos partidos. ¿El resultado? El Liverpool se vio desarticulado en ataque, con Isak incapaz de retener el balón o desafiar físicamente a Marquinhos. Sus dos ocasiones cercanas —un remate de cabeza a balón parado y una carrera en posición de fuera de juego detrás de Pacho— fueron momentos fugaces en una actuación por lo demás invisible.
Tras el descanso, todo cambió. Con Gakpo en el campo y Salah más adelantado, el xG del Liverpool saltó a 1.94 en Anfield en comparación con solo 0.18 en París. La afición se vino arriba, las ocasiones fluyeron, pero fue demasiado poco y demasiado tarde.
Los críticos no se cortaron:
- Julien Laurens calificó la alineación inicial de «completo sinsentido» y dijo que Slot decepcionó al club y a los aficionados.
- Stephen Warnock señaló la falta de forma de Isak, destacando que se había perdido toda la pretemporada y no había mostrado filo desde su regreso contra el Fulham.
- Ambos coincidieron: no se lanza a un delantero sin ritmo de partido a tu partido más importante de la temporada contra lo mejor de Europa y se espera magia.
Lo que esto significa para la temporada del Liverpool
Esta derrota no es solo cuestión de perderse un trofeo: es un símbolo de retroceso. La temporada pasada, el Liverpool llevó al PSG a los penaltis en los octavos de final. Esta vez, fueron superados de forma contundente en las dos manches. Aunque jugaron bien a ratos en Anfield, la brecha con la élite europea se está ensanchando.
Ahora, toda la atención se centra en la Premier League. Slot ya ha declarado que no clasificar a la Champions League la próxima temporada haría de esta campaña algo «definitivamente inaceptable». Con 17 derrotas ya —un número alarmante para un campeón vigente—, ese objetivo parece cada vez más precario.
El gesto emotivo de Mohamed Salah hacia la afición tras el pitido final añadió otra capa de incertidumbre. ¿Fue un adiós a las noches europeas con la camiseta roja, o solo un momento de frustración? Sea como sea, su futuro —y el de Slot— depende de los resultados domésticos de aquí en adelante.
Lecciones clave
- Alexander Isak regresó de su lesión pero claramente no estaba en forma para competir, con solo cinco contactos en 45 minutos.
- El rendimiento del Liverpool en la segunda parte mejoró drásticamente tras la entrada de Cody Gakpo, destacando el error en la alineación inicial.
- La derrota global de 4-0 ante el PSG muestra que el Liverpool ha retrocedido en comparación con su recorrido europeo de la temporada pasada.
- La clasificación a la Champions League vía Premier League es ahora la única medida de éxito para la primera temporada completa de Arne Slot.
- El gesto post-partido de Mohamed Salah alimenta las especulaciones sobre su futuro en medio de la creciente presión sobre el club.
¿La conclusión? Las buenas intenciones no ganan partidos de fútbol. Slot quería darle un boost de confianza a Isak y aprovechar su calidad rematadora, pero el fútbol no funciona así cuando faltan forma y ritmo. A veces, proteger la recuperación a largo plazo de un jugador importa más que una apuesta táctica a corto plazo.
— Editorial Team